“Verbo” (Eduardo Chapero-Jackson, 2011)

Si no encuentra lo que busca será que no busca bien.
O que acaso no exista, entonces no busque: cree…

Mi vida pasa en lugares que no entiendo. Haciendo cosas que no sé para qué me sirven, que no tienen nada que ver conmigo… Nadie habla de ello, pero tiene que haber algo más.”  Ella es Sara, y como ella seguro que siempre hubo, hay y habrá otras personas. ¿Cuál es el sentido de la existencia? ¿Y si nada me llena? ¿Qué es felicidad? ¿Qué se supone que debo hacer? ¿Seguir la corriente a los demás..?

Parada de imagen. Un mensaje para su conciencia.

Parada de imagen.
Un mensaje para su conciencia.

Parece como si existiera en toda vida la posibilidad de hacerse una pregunta envenenada para aquel que la experimenta. Una pregunta que puede nacer de lo más profundo de un individuo en cualquier momento y por cualquier nimiedad, y abrir un agujero negro en su sí mismo que poco a poco va haciéndose más grande hasta absorberlo en la oscuridad. Una pregunta que nace de observar el mundo y pensar “yo contra todo”… No encajo. No soy como el canon. Marginación. Frustración. Evasión. Ahí os quedáis todos, que yo…

La película muestra un conflicto interno: Chapero-Jackson se las apaña para que, a través del lenguaje que permite el cine, Sara hable consigo misma interactuando con su propia realidad. Sara recoge, almacena y desvela los mensajes que Líriko -personaje desdoble de una de las voces de su conciencia- le envía cifrados a través graffitis, una manera de presentarlos muy acorde con su edad, y que van marcando una pauta de acción a la protagonista. Como el Hidalgo Don Quijote, al que nadie comprendía por vivir en su propio mundo de fantasías, Sara, para encontrar la verdadera belleza que reside en su interior, tendrá que aceptar y vivir un “llenósele de fantasía todo aquello que leía en los libros, así de encantamientos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas sonadas soñadas invenciones” (Cervantes, 1605).

Parada de imagen: las tres armas de un hombre.

Parada de imagen:
las tres armas de un hombre.

Con una narración que ilustra de forma paralela su mundo interior y su realidad exterior, se nos ofrece a un personaje aprendiendo esa primera revelación bíblica que advierte in principio erat Verbum… Cual hilo de Ariadna, Sara descubrirá el poder que tienen la conciencia, la palabra y la acción en la vida de una persona, y conseguirá vencer a esa idea de suicidio que tanto la pervierte y acecha.

http://www.ivoox.com/verbo-nach-soundtrack-pelicula_md_1938215_wp_1.mp3″
Siembra un pensamiento y cosecharás una acción.
Siembra una acción y cosecharás un hábito.
Siembra un hábito y cosecharás un carácter. 
Siembra un carácter y cosecharás un destino…
Charles Reade.

Si de un lado la escuela le parece un lugar absurdo, donde la autoridad nada parece aportarle, y la gente le es extraña, salvo dos chicos: un amigo y otro por el que se siente atraída; y en su casa vibra la ausencia de un padre que trabaja todo el día y una madre que no la comprende y la reprende por su incomprensible actitud. Por otro se enfrenta a encontrar un sentido y una belleza que le dé fuerzas para cambiar su mundo.

Como si teniendo que conquistar y materializar ese refrán que reza que la belleza no está en las cosas sino en los ojos del que mira, afrontará con rectitud y valentía durante un instante infinito y revelador para ella (que dura aproximadamente 30 minutos del filme) un viaje por su laberinto personal: tendrá que superar tres pruebas que le sirven para comprender de qué materia está hecha, siendo la tercera la decisiva en que ella deberá actuar y tomar las riendas de su vida decidiendo no cometer un suicidio y hacer por cambiar la relación que tiene con las personas de su entorno.

A veces comparas tu vida con la tirada de un dado y sale cero.
Pero una fuerza te dice: ¡Vive!
Líriko
Parada de imagen: Sara y la sombra de Líriko

Parada de imagen:
Sara y la sombra de Líriko.

En ese instante infinito, atemporal, y mágico en que todo es posible -y que en este caso supone un punto de giro en el filme que abre el otro (y verdadero) final en que la protagonista reconquista su vida (o lo que es lo mismo, decide no suicidarse)- estará ella sola consigo misma, es decir, con los personajes guía de su submundo imaginario que la mostrarán que solo quien ha visto la oscuridad y lucha contra ella conseguirá ver la luz de que lleva dentro. Jugando con un lenguaje de animación 3D para evocar su mundo imaginario, y apostando arriesgadamente por la poesía como manera de hablar de sus personajes, que se ve refortalecida por la música rap de la banda sonora escogida, se nos muestra de una manera poética y griega lo que supondría para sus padres la muerte de su hija (posibles nefastas futuras consecuencias de sus acciones), y de una manera efectista los contradictorios pensamientos de Sara expresados verbalmente en una batalla “yo contra mí”.

Como se intuye, Verbo es una película que trata de contar que la realidad es un reflejo de nosotros mismos: nuestra interacción con ella viene condicionada por nuestra manera de pensar y sentir; y quien no tiene amor huye hacia la locura y podría acabar auto-rogándose (¿a quién si no..?) su extinción. Algo muy difícil de expresar y tratar, aún más cuando lo pretendido es algo tan personal y delicado como intentar desvelar el mecanismo de la mente humana en toda su plausible debilidad o grandeza a través de una historia.

La película obtuvo tres nominaciones en los Premios Goya: Mejor Canción Original, Mejor Director Novel y Mejor Actriz Revelación; y aunque no se llevó ninguno, ya pone de manifiesto que era una ópera primera en toda regla, hecho curioso porque apostamos a que muy pocas personas al verla pensarían que era la primera película que interpretaba Alba García o que dirigía y escribía Eduardo Chapero-Jackson.

Desde aquí esperamos que la película siga siendo invitada al vals de la realidad para inmiscuirse así en las vidas de los espectadores como una pieza más a descifrar de su puzle personal.

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