“El experimento” (Oliver Hirschbiegel, 2001)

Somos las historias que vivimos.
¿Tengo razón o acierto..?

El experimento es una película alemana horrible y extraordinaria basada en el drama en suspense que supuso un hecho real: un estudio psicológico sobre la conducta en la cárcel llevado a cabo en la Universidad de Stanford en 1971 por el doctor Philip Zimbardo. Los guionistas Christoph Darnstädt, Don Bohlinger y Mario Giordano se apoyaron en la novela de este último, “The Black box”, para escribirla.

Un taxista, Tarek Fahd (interpretado magistralmente por Moritz Bleibtreu), recorta un anuncio de periódico: se buscan 20 personas para llevar a cabo un experimento científico que consiste en la simulación de una cárcel durante 14 días. Se cobrarán 4000 marcos por participar.

Parada de imagen de este sádico juego de rol.

Parada de imagen
de este sádico juego de rol.

Para estudiar el comportamiento agresivo del hombre en un ambiente carcelario simulado, un grupo de investigadores seleccionará a veinte participantes a través de un completo test psicológico con vistas a asignarles el papel de guardianes (8) o de prisioneros (12). Los primeros han de establecer el orden violando algunos derechos humanos pero sin llegar a la violencia física asumiendo el rol de policía y los segundos serán los sumisos que lo acaten bajo el lema “sí, señor guardia“, asumiendo el rol de infractores de la ley civil. El experimento será vigilado por los científicos las 24 horas diarias a través de cámaras que mucho recuerdan a Gran Hermano y podrá ser abandonado por los participantes en cualquier momento que lo deseen, renunciando al dinero.

Parada de imagen: Tarek

Parada de imagen: Tarek, prisionero nº 77

Nuestro protagonista consigue entrar en el experimento y decide volver a ejercer de periodista, esta vez en modo topo o espía infiltrado, y vender la historia por 10000 marcos a su antiguo lugar de trabajo. Con unas gafas suministradas por el departamento de investigación de su periódico que grabarán y fotografiarán de incógnito todo cuanto vaya a vivir, y por nada menos que la suma de 14000 marcos, Tarek se dispondrá a experimentar las consecuencias que tiene el poder desde el rol de prisionero que le ha tocado en este supuesto juego.

Si bien una deconstrucción del guión según el planteamiento (lo que más arriba se lee), nudo (visionado del experimento) y desenlace (confusión en los lindes ficción/realidad de los participantes y consiguiente fatalidad en los resultados del experimento) nos ayudaría a comprender más el alcance de la película; ya su tema mucho apunta a las aportaciones de “Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión” que advierten que “es feo ser digno de castigo, pero poco glorioso castigar” (Foucault: 1975) y que, por tanto, ni un hombre puesto en uno u otro lado del asunto se exime de culpa moral.

No va a pasar nada. Mantén la calma, es la mejor estrategia.
Mario Giordano
Parada de imagen: el guardián Berus

Parada de imagen:
el guardián Berus

Si por un lado partimos de reclusos que en la vida real son personas normales (un taxista, un dueño de un quiosco, un militar…), que una vez dentro estallan en ataques de pánico, ansiedad, locura desmesurada, en yo soy el torito más bravo, en impotencia, desorientación y pérdida del sentido de la realidad, sumisión a la autoridad, inclinaciones violentas, depresión. etc; y por el otro partimos de falsos policías que acaban reprendiendo con humillaciones verbales, desnudando al personal preso, haciendo limpiar mierda con las uñas, encerrando a un preso en una caja negra y castigando a todos por la infracción de un compañero, silenciando con mordazas, ejerciendo torturas físicas, violación sexual. etc. Nos damos cuenta del horror y espanto que esconde el hombre cuando trata de imponerse usando cualquier arma tangible o intangible que tenga a su alrededor, y del alcance que tiene el experimento mental en las emociones y vida de los hombres: hasta tal punto el juego del “haz como si” se extiende al horizonte de la acción que de la fantasía se salta a la realidad para cautivarla y destruirla en pos de hacer real lo que al principio fuera ficcional.

La película narrativamente hablando combina de manera pulcra distintos tipos de filmaciones acordes con la perspectiva que narra en ese momento, colaborando a la unidad global del relato; y un montaje en paralelo que gira alrededor de la vida interna (dentro de la cárcel)/externa (relaciones personales fuera del experimento) del protagonista, el prisionero nº 77. Con un guión sarcástico hasta decir basta -que consigue que el espectador estalle en ataques de risa gracias a recursos como chistes y su acogida en los propios protagonistas, personajes que por desconocimiento de la situación consiguen salvar el mundo, cómicas persecuciones acompasadas con música y contrapuntos temáticos- el filme nos inculca sigilosamente la siguiente moraleja: no siempre lo bueno es lo mejor y lo malo lo peor, pues una vez hecha la prueba lo bueno aterra y lo malo es lo que defiendo yo como espectador. Y nos ofrece una particular manera de cómo “cierto amor” te puede salvar como por sorpresa o casualidad caprichosa de la vida, sin proponérselo siquiera.

Parada de imagen: "más allá cualquier experimento..."

Parada de imagen:
“más allá cualquier experimento…”

En el 2010 Paul Scheuring, el creador de Prison Break, rodó un remake de esta película.

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